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Autor Tema: Garafulic Stipicic, Boris  (Leído 1038 veces)
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MHKM
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« : Abril 25, 2008, 10:39:02 pm »

Viernes 25 de abril de 2008                       
 
Se fue un grande del automovilismo chileno: 
La última carrera de Boris Garafulic 


  "El Maestro" falleció el miércoles en Zapallar, a los 80 años, aquejado del mal de Alzheimer que padecía desde hace unos diez años. Fue el fin de una de las mayores glorias del deporte tuerca chileno.
  Figura consular de la actividad local, dominó Las Vizcachas en su época dorada e incluso ganó el Gran Premio de Argentina en 1962, acaso si uno de los hitos más memorables del automovilismo nacional.

RODRIGO FLUXÁ Y ALEJANDRO CISTERNAS

  Eran otros tiempos, otras edades. Boris Garafulic Stipicic no se subió a un auto, de manera competitiva, hasta cuando era bien adulto: a los 31 años.
  Conduciendo un Volvo se anotó para la carrera del Circuito Condell de Curicó, que de circuito tenía poco: en esa época -1959- aún no había pistas especializadas para el automovilismo. La actividad se concentraba en caminos interurbanos, con pasadas por las ciudades.
  Lejos de dificultar el deporte, el automovilismo vivió días de oro: Raúl Jaras y Bartolomé Ortiz atraían masas a las orillas de los caminos.
  Garafulic había visto el fenómeno con gran atención y decidió sumarse. Germán Mayo debutó también esa tarde. "Boris fue un fenómeno desde el principio. Ya no me acuerdo si ganó o fue segundo, pero se notó que era distinto", recuerda Mayo.
  En ese punto, la decisión de Garafulic estaba tomada: no será un hobby más. Se lo tomaría con la misma seriedad y dedicación con la que había levantado una enorme empresa de transportes.

  Hay un dato que refleja la experticia de Garafulic: en tiempos en que los accidentes eran pan de cada día -y muchos con consecuencias fatales-, nadie lo recuerda cometiendo algún error. Por eso el apodo no nació por casualidad: "El Maestro" le decían.

  "Fue algo natural de los propios pilotos. No fue un periodista el que decidió llamarlo así. Corría como vivía: un caballero seguro y sin sobresaltos", asegura Eduardo Kovacs, uno de sus rivales más clásicos. "Era un talento natural: si le pasaban un tractor, lo manejaba con la misma gracia", agrega Santiago Bengolea.

  Tranquilo y confiado, pero nunca lento. "Recuerdo una Arica-Puerto Montt. En el primer día había que bajar la quebrada de Camarones, que era un camino de tierra, y se tiró con todo. Me sacó quinientos metros de distancia en pocos segundos. Nunca existió nadie con esas manos y valentía", rememora Luis Gimeno, otro de los contemporáneos de Garafulic.

  En 1962 vino su consagración definitiva: Volvo lo contrató para que corriera el Gran Premio de Argentina, una maratón de seis días, con interés mundial y participación de equipos de marcas oficiales europeas. Ganó en su categoría y fue segundo en la general.
  La recepción de vuelta en Chile fue inmensa: portada en todos los diarios, se le hizo un homenaje en el Estadio Santa Laura repleto. Iván Silva manejó el descapotable que paseó a Garafulic dando la vuelta olímpica que suelen dar los campeones. "Me garabateó todo el trayecto. Estaba muerto de vergüenza y me decía que acelerara. Hasta tuve que derrapar. La gente no entendía nada", recuerda Silva.
  Era el modo de Garafulic, quien poseía una personalidad atípica para un piloto: odiaba los halagos, medía sus palabras y no le gustaban las luces. Odiaba la caricatura del amante de los autos. 'Los niñitos locos de la Costanera no sirven para esto. No somos playboys. Sencillamente nos agrada la velocidad y nos hemos entregado a esta manifestación deportiva con la seriedad que corresponde', declaraba Garafulic en la prensa de la época.

  "Era tan atípico en el ambiente de los pilotos, que le gustaba la literatura seria y la música clásica", recuerda su amigo Fernando de la Cruz.
  Garafulic eludía en lo posible a la prensa -temía que lo malinterpretaran- y con el paso de los años llegó hasta regalar muchos de los trofeos que consiguió.

  Como todos sus colegas pilotos, en 1967 se tuvo que adaptar a la nueva realidad con la inauguración de Las Vizcachas, que debutaba como nuevo centro neurálgico del automovilismo chileno. Estuvo en la inauguración de la pista y ganó la carrera en noviembre de ese año. Pero más impresionante fue lo que vino después: se mantuvo invicto durante tres años, aun cuando le traían a los campeones argentinos de turismo carretera: Carlos Pairetti, Jorge Cupeiro y Carmelo Galvatto, todos sobre sus monstruosos bólidos.
  Entonces Garafulic construyó su leyenda a bordo de un Ford Falcon. Se transformó en ídolo, acaso si en el primero del automovilismo nacional.
  Los argentinos, que en un comienzo venían a divertirse, comenzaron a incomodarse con la supremacía de Garafulic, pues además perdían el dinero de los premios, que iba directo al bolsillo del chileno. El invicto cayó el 22 de diciembre de 1969. Pairetti -que al año siguiente corrió las 500 millas de Indianápolis- ganó la carrera, en parte gracias a que su compatriota Galvato le cerró el camino durante toda la prueba al crédito local.

  Para comienzos de los setenta, y ya bordeando los cincuenta años, comenzó a retirarse lentamente. En 1971, en una de sus últimas competencias, ganó la serie Santiago-Viña del Mar que inauguró el túnel Lo Prado, marcando increíbles 33 minutos y 12 segundos.

  Ya retirado, decidió dedicarles más tiempo a sus tres hijos -de dos matrimonios- para compensar lo que los autos le quitaron.
  No le gustaban los homenajes y en las conversaciones de carreras siempre contaba sus historias, restándoles dramatismo y valor.

  Ya en los ochenta su nombre se fue borrando de la memoria colectiva ante las campañas internacionales de Eliseo Salazar.
  Su propia memoria comenzó a fallar a finales de los noventa, cuando le diagnosticaron Alzheimer. Años más tarde lo llevaron a vivir a Zapallar, en busca de mayor tranquilidad. Allá olvidó un poco más, en compañía de su segunda mujer, Allison Campbell. Disfrutaba mirando el mar.
  Bengolea lo visitó hace cuatro años. "Me dio mucha pena. Casi no reconocía, aunque estaba muy bien cuidado por un enfermero, con el que pasaba todo el día. Me quedé tranquilo, porque de pronto me abrazó y dijo: 'Este es mi mejor amigo'. Pero no quise verlo más, era muy duro".
  La familia también tenía las visitas restringidas para resguardar su recuerdo.

  La tarde del miércoles dejó de existir. "Fue el natural deterioro de su enfermedad. Se fue tranquilo", aseguró su hijo homónimo.
  Ayer trasladaron sus restos desde Zapallar a Santiago y hoy son sus funerales. Fue el último viaje de Garafulic.


  "Los niñitos de la Costanera no sirven para esto. No somos playboys, sólo nos agrada la velocidad"
                                                                                                                                                Boris Garafulic

  "Más que sus resultados, que fueron extraordinarios, atraía su personalidad. Era muy sencillo y asertivo. Tenía brillo propio"
                                                                                                                                                Eduardo Kovacs

  "Incluso llegar segundo detrás de él era un gran honor, porque era un pilotazo. Las veces que lo vencí, me quedaba sin dormir toda la noche"
                                                                                                                                                 Luis Gimeno

El éxito también lo acompañó como empresario
  "Él vivió la época de oro del automovilismo chileno, pero después de que se retiró no quiso seguir vinculado a ese mundo, porque cambió el concepto de correr que él había conocido", recuerda Boris Garafulic Litvak, el mayor de los tres hijos del ex piloto.
  ¿Qué hizo Garafulic después de sus logros deportivos? Se concentró en su empresa de transportes "Cóndor", la cual ya tenía desde mediados de los '60. "Está entre camiones todo el día, con ruido de camiones y olor a gasolina. Ahí dirige un verdadero "imperio" sobre ruedas", relataba un reportaje de "El Mercurio" en 1969. En ese rubro llegó a ser alto dirigente de la Confederación Nacional de Camioneros de Chile.
  Según relata su hijo homónimo, "mi padre también fue empresario salmonero". Y de los más grandes. En sociedad con Smiljan Radic, Vladimir Radic, Pablo Barahona y Pablo Valdés, conformaron "Salmones Tecmar", uno de los más grandes productores del sector.

  Su enfermedad provocó que a fines del siglo pasado abandonara todas sus actividades para disfrutar sus últimos años en Zapallar.
  "Ahí descansaba con su segunda esposa. Lo que más disfrutaba en la época reciente era la lectura, especialmente temas de filosofía, eso lo relajaba", recuerda su primogénito.

La victoria que lo transformó en una leyenda
  En una época en la que no existía el Dakar o el rally Mundial, el Gran Premio Argentino era una de las competencias más reputadas a nivel internacional sobre caminos de tierra. Tanta, que se dieron cita los equipos oficiales de las marcas dominadoras en aquel entonces: Mercedes Benz, Volvo y Alfa Romeo.
  Y también fue Boris Garafulic, uno de los 286 inscritos en la competencia con largada y final en Buenos Aires, tras recorrer 4.437,8 kilómetros en seis etapas a través de Carlos Paz, San Juan, Catamarca, Tucumán y Córdoba. Un recorrido similar al que tendría el Dakar 2009.
  En su Volvo 122S, Garafulic se adjudicó la serie F y fue segundo en la general, con un tiempo de 37 horas, 59 minutos y 28 segundos, a un promedio de 116,385 km/h. La general fue para la sueca Ewy Rovquist.
  "Casi no tuve percances. El más grave sucedió en la quinta etapa; quedé sumido en un arenal y costó sacar el coche, a las dos de la tarde, bajo un sol tórrido, casi de 40 grados, que nos sofocaba. En total, perdí alrededor de una hora y media en esa detención, los cambios de gomas o ligeras pannes. Para mí la experiencia es inolvidable, y creo que si la clasificación no hubiera sido tan honrosa, mi satisfacción sería la misma, por el hecho de haber competido en la carrera", dijo el nacional, que recibió un premio de dos millones de pesos.

                                                                                                                               Fuente: Diario El Mercurio



  Hoy viendo el foro "Los Tuercas" me encontré con la triste noticia, bueno quise hacer un pequeño reconocimiento a este gran piloto del país hermano que supo tambien medirse en nuestro país contra nuestros pilotos de TC. Si bien fueron pocas sus intervenciones siempre fué protagonista. Casi siempre en pruebas realizadas en el Autódromo "General San Martín" de Mendoza.
  Su más relevante participación fué en el "Premio Vendimia" festejado el 4 de Abril de 1965. En esa ocación, junto a su compatriota Luis Gimeno, se le animaron a los TC's argentinos. Sobre su Volvo 122 SB le corrió de igual a igual a la "empanada" de Pablo Gulle, la cual estaba perfectamente ajustada para ese circuito. Igual así obtuvo el segundo puesto en su serie, solo superado por Gulle y por delante de Gimeno. En la final capturó un merecidísimo 3º puesto detras de Gulle (el ganador) y Juan Band Zalles (con un Austin Mini) y por delante, nuevamente, de su compatriota.
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adrian de cabildo
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« Respuesta #1 : Julio 30, 2010, 06:40:33 pm »

Me parece recordar  que esta piloto corria en una especie de TC chileno con un Falcon con motor V 8, a propçosito de cual, en un viaje a Chile por los 80, en un  taller arrumbado, habia un auto de estas caracteristicas, algo desprolijo en su construccion. Algunos de los foristas debe saber si existio ese Tc chileno, o algo parecido.
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« Respuesta #2 : Julio 30, 2010, 06:49:58 pm »

encontre ALGO ...


Boris Garafulic Stipicic (1927-2008) fue un piloto chileno de automovilismo. Fue gran figura del automovilismo local chileno al dominar la actividad en el autódromo de Las Vizcachas y al ganar el Gran Premio de Turismo de Argentina en 1962. Conocido como "El Maestro", es considerado uno de los tres mejores pilotos chilenos de automovilismo de la historia junto con Eliseo Salazar y Juan Zanelli.

A pesar de que comenzó a correr en forma competitiva recién a los 31 años, Boris Garafulic rápidamente se hizo conocido al ganar varias carreras. La primera vez que compitió fue en una carrera disputada en el Circuito Condell de Curicó en 1959. Esos eran los años de oro del automovilismo chileno, con grandes pilotos como Raúl Jaras y Bartolomé Ortiz.

En los años 60 corrió muchas carreras que se hacían antiguamente desde Arica hasta Puerto Montt, estas carreras se disputaban en la carretera con distintas etapas.

Su consagración fue en 1962 cuando fue contratado por Volvo para correr el Gran Premio de Argentina, una maratón de seis días en que participaban pilotos de todo el mundo y además corrían las marcas oficiales europeas. Fue uno de los 286 pilotos inscritos para la prueba que era una de las carreras más reputadas sobre caminos de tierra ya que en esos años no existía el Rally Dakar ni el Rally Mundial. Al final ganó en su categoría y fue segundo en la general, siendo superado solo por Ewy Rosqvist y ganándole a pilotos de la talla de Atilio Viale del Carril y José Migliore. Al llegar a Chile se le realizó un homenaje en un Estadio Santa Laura repleto, además fue portada en los principales diarios del país.

En 1967 se inaugura el circuito de Las Vizcachas, dando término a las competencias de Turismo Carretera. En ese circuito se mantuvo invicto durante tres años, a pesar de que traían a los campeones argentinos de turismo carretera: Carlos Pairetti, Jorge Cupeiro y Carmelo Galvatto. Garafulic se convirtió en una leyenda a bordo de un Ford Falcon. Su invicto terminó el 22 de diciembre de 1969, el ganador fue Carlos Pairetti, piloto que al año siguiente correría en las 500 millas de Indianápolis.

En los años setenta se comenzó a retirar de la actividad. En 1971 ganó la Serie Santiago-Viña del Mar, en la inauguración del túnel Lo Prado, marcando solo 33 minutos y 12 segundos. En estos años le comenzó a dedicar más tiempo a sus negocios que al deporte, era el dueño de la empresa de transportes "Cóndor" y llegó a ser alto dirigente de la Confederación Nacional de Camioneros de Chile.

En los años 80 su nombre se fue borrando de la memoria colectiva ante las campañas internacionales de Eliseo Salazar, que corría en la Fórmula 1.

A fines de los años 90 le diagnosticaron el mal de Alzheimer. Falleció el miércoles 23 de abril de 2008 en Zapallar.[1]

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el sacapuntas
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« Respuesta #3 : Agosto 20, 2010, 05:58:32 pm »

Dejo una publicidad de Ford, marca a la que Boris le dio muchas satifacciones en Chile.


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« Respuesta #4 : Agosto 20, 2010, 10:18:22 pm »

Dejo una publicidad de Ford, marca a la que Boris le dio muchas satifacciones en Chile.


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 La Toro que viene atras , esta para el Post Correte que te parto  Grin
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