Publicado por el Diairo La Arena de la provincia de La Pampa

Lo conocí de vista, pero no tuve contacto personal con él.
Todos lo tenían por muy buena persona.
De recursos económicos limitados, poseía un taller mecánico en Gral. Pico y él mismo armaba todo el auto, con el que solo se presentaba en tres o cuatros carreas por año.
Era la época en que con un tallercito y mucho trabajo se podía dar el placer de correr en la máxima.
Tuvo al menos un par de accidentes muy fuertes, que le habían dejado serias secuelas en las piernas y la espalda. Caminaba con dificultad, pero siguió ligado a la mecánica deportiva.
La última vez lo vi en los boxes de una categoría zonal de monopostos atendiendo un auto.
En fin, uno de los tantos románticos del viejo TC, que hoy despedimos "con tristeza, pero sin angustias".