
EL

DE CASTELLANO:
"Este auto que durante años mostrò su potencial ganador, recièn pudo cristalizar el sueño del campeonato en el año 1987. Logrò repetir la hazaña al año siguiente, convirtièndose asì en dominador de la categorìa. Sus pricipales caraterìsticas, contadas por su preparador y piloto, eran èstas:
"Los autos con los que logrè los campeonatos '87 y '88, fueron dos unidades distintas y ambas fueron hechas en Loberìa, si bien el primero lo comprè a mitad de construir y despuès lo terminamos en nuestro taller. El del '88 en cambio, si fuè integramente construido por nosotros. La potencia que tenìa el motor, nunca la supe porque no tenìamos banco de pruebas y el desarrollo lo hacìamos por el sistema de comparaciòn con las tiradas en ruta, a la vieja usanza. Sì me acuerdo que tiràbamoscon relaciones muy largas, porque los circuitos ruteros asì lo exigìan, unas 7400 a 7500 RPM en directa. Usàbamos normalmente como relaciòn la 3,54 con gomas Michelìn (XMX) 215 x 15, buscando fundamentalmente llegar y tener buena velocidad final. Las suspenciones no tenìan un gran trabajo, porque el reglamento de aquel entonces te prohibìa modificar muchas cosas. Todas las Dodge que utilicè y el Falcon tambièn, tuvieron atràs elàsticos. Se trabajaba mucho en los elàsticos para lograr una mejor puesta a punto, fluctuàbamos entre 5 y 6 hojas. Los amortiguadores eran Corven adaptados por los fabricantes a mis requerimientos. Usàbamos en el motor, pistones Buxton y vàlvulas 3B, con resortes de distintas marcas pero siempre americanos. Los aros que eran como ahora tres, fueron de orìgen americano. La leva era de diseño mìo, como asì tambièn la carburaciòn y el trabajo en la tapa de cilindros.
Cuando nos tocaba ir al autòdromo, cambiàbamos la alineaciòn y de hecho tambièn los valores de amortiguaciòn. Cuando el reglamento permitiò variar la altura, tambièn trabajàbamos mucho en eso. Tenìamos que hacer pràcticamente un auto nuevo. A partir del traslado del taller desde Tamangueyù hasta Loberìa y del logro del primer campeonato en el '87, cambiò radicalmente nuestra manera de trabajar. Constituìmos un equipo ya profesional, para poder trabajar asì totalmente sobre el auto y no tener que depender del tiempo libre que me dejaba el campo. El Dodge tenìa como diferencia con respecto al Falcon por ejemplo, una mayor suavidad de marcha, tirando a menos règimen de vueltas una mayor potencia. En el manejo, era un auto mas fàcil de llevar por esa suavidad de la que hablè, era mas dòcil, mas franco en sus reacciones. Al tener un menor règimen de vueltas, era tambièn un motor màs confiable que por ejemplo el Chevrolet, que estaba siempre en el lìmite por las vueltas que tenìa que desarrollar para lograr una potencia de punta".
Oscar Roberto Castellano.-Foto: Revista "Turismo Carretera, una historia atrapante". Nº 49.