Oscar "Pupi" Angeletti
Desde que vio la luz, un 30 de diciembre de 1947, Oscar “Pupi” Angeletti sintió dentro suyo la pasión por los fierros. Muy a pesar de que su padre fuera un gran futbolista, integrante de Boca Juniors e inclusive de la Selección Nacional, a Oscar le tiró siempre más la fiebre de la velocidad.
No fue extraño entonces, que comenzara tímidamente su incursión con el karting, pasando luego a convertirse en el terror de las picadas en el ¼ de milla. Corría el año ´82 y con un Torino, saciaba así sus ganas de correr en algo.
Luego de campeonar en esta especialidad, se pasó al TC Bonaerense. En la clase “A” del mismo, logró en su primer temporada, la 6ª colocación en el campeonato. Al año siguiente le cambió el motor Torino de esa unidad por un Ford, y terminó ganando el campeonato en forma aplastante. El paso hacia una categoría superior estaba haciendo necesariamente obligado.
Y fue finalmente el Turismo Carretera, el receptor de las ansias de progreso de Oscar, debutando por fin en la categoría en la carrera de Balcarce del año ´84. Toda su campaña en el automovilismo, estuvo marcada por un avance continuo y sostenido. Paso a paso se fue fijando metas, y las cumplió sistemáticamente. La escuela del Kart, las picadas y el logro de ese campeonato, luego el zonal y también el campeonato, finalmente para recalar en la categoría más importante del país. Claro que esto ya sería otra cosa. Estamos hablando de una especialidad donde están los mejores, y donde la experiencia y los años influyen muchísimo. A grandes campeones les ha llevado años de esfuerzo conseguir el ansiado título.
Angeletti debutó tímidamente en el TC ya bien avanzado el campeonato del ´84. Lo hizo con el Nº 156 en las puertas de la cupé Dodge, y ya para el ´85 y con el Nº79, comenzó a hacerse notar con varias actuaciones de excelente nivel. Tal es así, que el año 1986 lo vio circular esta vez con el Nº 8. El progreso era constante. Faltaba un solo paso u objetivo. El más importante y el más difícil. El Campeonato.
En ese ´86, contaba con un equipo conformado por Néstor Fernández “Palagani” como preparador del auto, y Rubén Berdejo en la parte de carburación. Las levas eran de Romero, y tenía fierros montados por “Tato” Ferrea desde Estados Unidos. Como él dijo una vez, el auto era un seleccionado porque en los demás ítems también contaba con lo mejor. De esta manera, no resultó extraña la llegada del campeonato. El Nº 1, había sido obtenido en apenas dos temporadas completas de actuación en la categoría. Un logro que para la inmensa mayoría, fue imposible de conseguir.
Luego el equipo pareció descomprimirse y cayó en la numeración nuevamente hasta el 8. En el ´88, salió subcampeón de Castellano y el ´89 trajo el gran desafío de Angeletti, correr con un auto totalmente nuevo, el Fairlane. Y con ello, tener que demostrarle a todo el mundo que no estaba errado en su apreciación. El “Buquebus” era “EL” auto para el Turismo de Carretera.
Como habrá sido, que al año siguiente se excluyó el auto de la categoría. “Pupi” una vez más había dado en la tecla. Esta situación, lo llevó a tener acaloradas discusiones con la dirigencia, y entonces “forjo” un nuevo desafío, demostrar que con un Falcon les ganaba igual.
Para la primera del ´90 en Santa Teresita, debutó con el nuevo auto, un verdadero dechado de prolijidad. Lo estrenó en la serie y sin haberlo probado antes en ningún lado. Fue el ganador de la segunda batería sin atenuantes. En la final se encaminaba inexorablemente hacia la punta de la competencia, cuando un rezagado lo obligó a hacer una maniobra extraña en el cambio de mano de la ruta 11, y el Falcon se estrelló de frente contra una columna de alumbrado.
Estuvo durante mucho tiempo tratando de ganarle la carrera a la muerte, y nuevamente salió vencedor. Evidentemente, Oscar Angeletti, cuando se fija un objetivo lo logra. Es un hombre que ha nacido para ganar